El chakra raíz está localizado en la pelvis y tiene que ver con nuestra seguridad, la estabilidad, el hogar y el sustento, así como con nuestra habilidad de cuidar de nuestras necesidades básicas de supervivencia. La raíz también se relaciona con nuestra habilidad de tomar acciones constructivas en nuestras vidas, nos habla sobre la conexión entre lo que pensamos y lo que hacemos. Según Eileen McKusick, la energía que se queda bloqueada en esa zona está relacionada con un hacer o una acción perturbadas. A menudo se aprecia ahí una fuerza rotativa, en el lado derecho relacionada con el exceso de hacer y de pensar, y en el lado izquierdo con la no-acción frustrada. Equilibrar la energía de la raíz nos ayuda a encontrar un equilibrio entre el ser y el hacer [1].

En la anatomía del biocampo, el lado izquierdo de la raíz habla de un sentimiento de no-acción frustrada: son aquellas cosas que queremos hacer, ser o tener, pero que ahora mismo no estamos haciendo, siendo o teniendo. A menudo esta relacionado con un viejo patrón de frustración sobre necesidades no satisfechas [1].

El campo en el lado derecho de la raíz habla de estar ocupado, pero no necesariamente con las cosas que nos gustaría estar haciendo. Ahí se encuntra la energía relacionada con el exceso de pensamiento, con el exceso de acción motivados por la culpa, exceso de trabajo, e intento de sobresalir y buscar a toda costa la aprobación.

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Según Eileen, aquello que según la interpretación clásica del primer chakra tiene que ver con nuestro hogar físico, con los miedos de supervivencia o las preocupaciones acerca de cómo ganarse la vida y ser capaces de llegar a fin de mes, se ubica en la parte trasera del chakra raíz, que desciende desde el coxis piernas abajo [1].

Cuando el chakra raíz está balanceado, confiamos en nosotros mismos y en el universo, sabiendo que estamos a salvo y nuestras necesidades serán satisfechas.

Lado derecho: exceso de pensar y de hacer

Eileen ha descubierto que uno de los desequilibrios más profundos y universales del biocampo está en la energía que se pierde por la cadera derecha. Ella ha hallado una estructura en la anatomía del biocampo a unos 40cm al lado de la cadera derecha que “se siente como la rueda de una silla de ruedas girando paralela al cuerpo, con la impronta energética de una mente que corre como un caballo salvaje en su lista de cosas que hacer” y que ella la llama la rueda de la mente ocupada. Y en la misma linea de energía, a unos 20cm de distancia, ha encontrado otra estructura similar que denomina la rueda del cuerpo ocupado, y está relacionada con una energía de trabajo, movimiento y actividad constantes. Estos dos vórtices de energía al lado derecho del chakra raíz drenan una cantidad enorme de energía de nuestro cuerpo, energía de la tierra que no puede seguir subiendo y ascender a través del resto del cuerpo. Las personas que están crónicamente ocupadas, a menudo acaban con problemas de cadera como artritis o ciática [1].

Según Eileen, el sobre-trabajo y la sobre-ocupación son una de las adicciones más difíciles de superar. Cuando estás tan ocupado haciendo cosas para los demás, no estás haciendo las cosas que te importan. Lo que ella llama el virus del hacer tiene un efecto aislante que nos dificulta conectar y recibir. Muy a menudo estamos atareados con toda clase de trabajo improductivo, pero no conseguimos poner manos a la obra en las cosas que son realmente significativas para nosotros. Estar en constante movimiento es una forma de evitar nuestros sentimientos, particularmente la tristeza. Algunas personas usan alcohol, otras usan comida, pero mucha gente en nuestra cultura usa el movimiento. Un cuerpo mental hiperactivo anula al cuerpo emocional [1].

Mantener la mente en pensamientos descontrolados suele ser una indicación de que estamos intentando pensar nuestras emociones, en lugar de realmente sentirlas. Cuando empezamos a acallar nuestra mente y a bajar el ritmo de nuestra actividad mental, los sentimientos que hemos estado evitando salen a la luz. Debemos salir de nuestra mente y entrar en nuestro cuerpo, permitiéndonos sentir lo que está sucediendo. Liberar esta energía retenida puede ser incómodo y lleva su tiempo, pero a medida que uno se mueve por sus emociones estancadas, libera una gran cantidad de su propio potencial, permitiendo que esa energía se exprese de forma creativa [1].

Lado izquierdo: frustración por lo que no se hace

Por otro lado, Eileen ha encontrado que el lado izquierdo del chakra raíz alberga sentimientos de frustración acerca de necesidades que no están siendo satisfechas, sobre las cosas que realmente querríamos estar haciendo pero no tenemos el tiempo o la energía para ello, y sobre los aspectos de nuestras vidas en los que no conseguimos poneros manos a la obra. Cuando estamos haciendo cualquier tipo de trabajo improductivo, en realidad no estamos haciendo nada significativo o creativo que nos llene, y como resultado nos sentimos frustrados [1].

Todos los pensamientos a los que damos vueltas en la cabeza sin que se conviertan en pasos concretos, se acumulan en forma de energía no expresada alrededor de la cadera izquierda. La energía que queda atrapada ahí es un potencial atascado que no se está aprovechando. La pregunta fundamental para hacerse a uno mismo es: ¿Dónde en mi vida no me estoy poniendo manos a la obra? Eileen afirma que la frustración es el resultado natural cuando no estamos actuando alineados con nuestras necesidades y deseos, y propone el siguiente ejercicio para salir de ese estado de frustración [1]:

“Cuando estás luchando para alinear tus acciones con tus necesidades y deseos, resulta de ayuda retroceder al estado de la mente conocido como «el testigo». Mírate desde una perspectiva más allá de ti mismo y date cuenta de que tienes tu biocampo desequilibrado, de que estás bloqueado alrededor de tu cadera izquierda, manteniendo esa vieja historia de frustración desde hace Dios sabe cuantos años. ¿Puedes dar un paso atrás, soltarla, y situarte en el punto neutro? Date cuenta cuándo estás actuando con frustración, y regresa a lo que está sucediendo en tu cuerpo en el aquí y ahora.

Permite que cualquier exceso de energía se mueva a través de tus pies hacia afuera. Confía que tu cuerpo sabe cómo discernir lo que se necesita y lo que no. No te tienes que preocupar de tomar ninguna decisión consciente acerca de eso. Si estás excesivamente fijado en el futuro, dite a ti mismo: «Confío en que mi yo del futuro se va a hacer cargo de eso de forma apropiada»”.

Por último, Eileen concluye que una de las lecciones principales de la raíz es que está bien descansar. Bajo su propia experiencia, una gran forma de conservar energía es rechazar el correr y confiar en uno mismo para completar todo lo que hay que hacer, y nos propone hacer el ejercicio siguiente a lo largo del día [1]:

“Va bien practicar descansos cortos -de cinco minutos o menos- regularmente durante el día. Mi favorito es una simple meditación en la cual te imaginas la forma toroidal de tu campo de energía, y te sientes dentro de tu canal central. Siente tu eje central, y usa tu mente para traerte a ti mismo de vuelta al alineamiento. Esto se puede hacer con los ojos abiertos o cerrados. Simplemente tómate un minuto para re-orientarte y retornar de nuevo a tu eje. Haz algunas respiraciones profundas hacia el ombligo, y para abajo hacia la tierra. Mira al cielo y escucha a los pájaros. Entra en un estado mental alfa, en donde tu mente está en calma, y tu tan sólo estás escuchando todo lo que sucede a tu alrededor. Descansa ahí por un momento, y después regresa al movimiento.”

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Referencias

[1] Eileen Day McKusick, “Electric body, electric health: using the electromagnetism within and around you to rewire, recharge and raise your voltage”, Ed. Essentials, 2021.