El centro energético del tercer ojo, localizado entre las cejas, gobierna el cerebro, los ojos físicos, y la glándula pineal, y se relaciona con nuestra intuición y con los procesos de pensamiento. A menudo al tercer ojo se lo conecta con los reinos místicos y metafísicos, pero desde la perspectiva de Eileen McKusick, tiene más que ver con nuestra habilidad de estar en el momento presente. Cuando una mente está centrada en el ahora, somos capaces de ver este momento de forma clara tal y como es, en lugar de verlo distorsionado por nuestros juicios y nuestras creencias. Un tercer ojo balanceado trae claridad mental y confianza, así como la capacidad de ver exactamente lo que necesitamos ver en este momento. Un flujo claro de energía a través de este centro conduce a una mayor presencia en el ahora, a la paz mental, a la conexión a nuestra guía interna, y a una mayor consciencia de nuestros dones y de nuestro propósito en la vida. Cuando el tercer ojo está bloqueado, podemos experimentar una niebla mental que nos impide enfocarnos, dudas e incertidumbre, así como un sentido de desconexión de nuestro propio sistema de guía interno [1].

Los hallazgos de Eileen indican que cualquier hábito mental o patrón de pensamiento que nos saque del momento presente bloquea la energía del tercer ojo. En el lado izquierdo del tercer ojo es donde ella encuentra patrones de preocupación y anticipación acerca del futuro. Cuando la mente empieza a darle vueltas a cuestiones como el pago de las facturas, el futuro de nuestro trabajo, o qué hacer respecto a esta o aquella situación, se forma una estructura de energía circular estancada un palmo a la izquierda de la cabeza. En cambio, en el lado derecho de la cabeza ella ha observado otra estructura energética que se ve alimentada por pensamientos de culpa y vergüenza, o por remordimientos. El tener estas estructuras energéticas oscilando constantemente a los lados de nuestros dos hemisferios cerebrales nos impide estar centrados en el presente [1].
Según la anatomía del biocampo, la parte de atrás del tercer ojo contiene información acerca de los ojos físicos, y también está relacionada con el abrirse y recibir clarividencia e inspiración creativa. Para equilibrarla, Eileen sugiere las afirmaciones siguientes [1]:
“Estoy abierto; estoy abierto a recibir cualquier información que necesite recibir en este momento; estoy abierto a ver con nuevos ojos; estoy abierto a ver nuevas soluciones a viejos problemas.”
La glándula pineal es la que está asociada con el tercer ojo. Ubicada justo en el centro de la frente, tiene conos y bastones como los ojos físicos. Eileen piensa que las frecuencias de luz que percibe la glándula pineal son de una longitud de onda de mayor energía, lo cual les permite atravesar el cráneo y sólo las puede ver el ojo de la mente. Piensa en ella como un receptor de toda la luz que no podemos ver. Cuando estamos completamente en el ahora, la glándula pineal está activa y podemos captar las vibraciones magnéticas del universo. La región del cerebro alrededor de la pineal vibra a una frecuencia cerebral elevada, asociada con la intuición y la clarividencia, así como el amor, la gratitud, y el asombro. Estas cualidades son nuestro estado natural como niños: sabíamos, oíamos y veíamos cosas, es decir, exhibíamos lo que se podría denominar un comportamiento psíquico, que tanto las antiguas creencias espirituales como la neurociencia actual asocian a la glándula pineal.
Según Eileen, todo este potencial natural no ha desaparecido, sino que simplemente nos hemos desconectado de él. Una vez que sabes que dispones de esta habilidad perceptiva, que es tan natural como nuestros sentidos de la vista y el olfato, puedes empezar a sacarle provecho. Si lo conoces y confías en él, entonces lo experimentarás. Si no sabes que es posible o no lo crees, ni siquiera lo buscarás. Cuando la glándula pineal no está funcionando de forma correcta, a menudo es porque se ha sobrecargado con demasiada información, lo que se suele percibir como una carga pesada. Ello a menudo crea un sentido de desconexión de nuestro entorno. Una vez que se elimina ese ruido, retorna un sentido de claridad y de relajación. Para conseguirlo Eileen propone lo siguiente [1]:
“Trata de llevar tu conciencia al interior de tu cabeza y mira si puedes sentir o notar algo que esté creando interferencia. Alergias alimentarias, toxicidad por metales pesados, y sensibilidad electromagnética son aspectos típicos ahí. Si estás tratando con niebla mental, memoria debilitada, o incapacidad para focalizar, te animo a hacer tu propia investigación sobre estas cosas, a ver si puedes obtener un retorno de lo que te puede estar pasando. Y por supuesto, recuerda que ¡el exceso de pensamiento es el mayor generador de interferencias de todos!”
Lado izquierdo: la rueda de hámster de la preocupación
La energía estancada que Eileen ha identificado asociada al tercer ojo suele alojarse en el lado izquierdo de la cabeza, separada del hemisferio izquierdo -que controla la parte derecha del cuerpo. Aquí ella ha encontrado patrones de pensamiento futuro en forma de preocupación compulsiva, ansiedad, o suposiciones negativas. Cuando esta estructura energética que ella denomina rueda de hámster de la preocupación está en marcha, tenemos una niebla mental porque proyectamos la energía hacia fuera de nosotros, hacia el futuro, lo cual nos saca del ahora. Ese exceso de pensamiento también puede extraer energía de la zona de los riñones, debilitándolos. A parte de usar un diapasón o otras herramientas para llevar esta energía bloqueada de vuelta al canal central, Eileen propone el siguiente ejercicio [1]:
“Para salir por ti mismo de forma segura de la rueda de hámster de pensamientos acelerados, la mejor forma es hacerte consciente de lo que está pasando, de manera que puedas retornar al presente. No estoy diciendo nada nuevo aquí, esto es mindfulness. Cuando te haces consciente de que tus hámsters están corriendo, ese es un momento para respirar, centrarte y enraizarte. Poner tu atención en el centro de tu frente, y centrarte de nuevo en el ahora. Baja a tu plexo solar o a tu corazón si así lo sientes. Trae las cosas de vuelta al ahora, y agradece todo lo que tienes en este momento.”
Para Eileen el otro antídoto para los desequilibrios en este lado de la cabeza es confiar en tu yo del futuro. No necesitamos que nuestro yo del pasado lo esté gestionando todo, sobretodo aquellas situaciones que todavía no se han dado, y ni siquiera sabemos si se darán. Ello no significa que no planeemos, pero una vez hayamos organizado las cosas, esta fuga de energía debería cesar [1].
Lado derecho: corriendo hacia atrás
El campo de energía que se estanca en el lado derecho del tercer ojo, fuera del hemisferio derecho del cerebro -que controla el lado izquierdo del cuerpo, conlleva un desequilibrio relacionado con un pensamiento reflexivo o meditativo acerca del pasado. Eso incluye al crítico interno que nos recuerda las cosas que hicimos mal en el pasado. Esta tendencia a sumergirse en el pasado impulsa sentimientos de impotencia, frustración y victimismo, que también cargan la cadera izquierda. En última instancia, somos nosotros los que tenemos que ejercitar nuestra autodisciplina, para darnos cuenta de estos patrones y devolver nuestra mente de nuevo al presente. Si estamos pensando en exceso, nuestro sistema va a empezar a sacar energía fuera del cuerpo para alimentar ese exceso de actividad mental. En esos casos Eileen nos propone esta visualización:
“Una buena visualización aquí es imaginarte todos estos viejos pensamientos estúpidos, habituales y aburridos en los que piensas día sí, día también, escritos en una pizarra. Entonces imagínate a ti mismo cogiendo un borrador enorme y precioso y borrando esa pizarra hasta dejarla impecable. Trata de hacer esto cada mañana. Empieza el día con una pizarra limpia.”
Otra de las mejores cosas que Eileen ha encontrado para acallar la mente es la práctica de la escucha profunda, ya que el escuchar trae presencia [1]:
“Escucha los sonidos a tu alrededor. Escucha el fluir del agua. Ve a fuera y escucha profundamente los sonidos de la naturaleza. Escuchar nos trae en sintonía con lo que es. La Naturaleza está en un estado de facilidad y flujo, y cuando nos abandonamos a ella, también entramos en ese estado. Pero tampoco necesitas estar en la naturaleza. Escuchar música es otra gran forma de salir de una mente sobre-ocupada.
Cuando nos resulta incluso difícil poner la mente a escuchar, otra táctica que ella propone consiste en borrar conscientemente cualquier programa que estemos corriendo, y reemplazarlo por uno más beneficioso [1]:
“Podemos usar la mente para afirmar cómo nos estamos volviendo más libres y más saludables. Podemos usarla para querernos y alabarnos. O podemos usarla para rezar. Yo no me considero una persona religiosa, pero rezo todo el tiempo. Si voy en el coche y mi mente empieza a divagar, le doy la vuelta a mi diálogo interno y lo uso para rezar para que todos los seres estén libres de sufrimiento, o mando una plegaria a la parte del mundo que más lo necesite en ese momento.”
Referencias
[1] Eileen Day McKusick, “Electric body, electric health: using the electromagnetism within and around you to rewire, recharge and raise your voltage”, Ed. Essentials, 2021.