El chakra sacro gestiona la energía relacionada con nuestra autoestima, sexualidad, creatividad, flujo de dinero, y la habilidad de disfrutar del placer y la intimidad. Según Eileen «¡Todas aquellas cosas con las que la mayoría de personas en nuestra cultura no tiene una relación saludable!»
Normalmente se encuentra una gran cantidad de energía bloqueada en esta región. Los hallazgos de Eileen McKusick indican que en el lado derecho del chakra se bloquea la energía relacionada con la culpa y vergüenza, así como la voz del crítico interno. Mientras que en el lado izquierdo están los bloqueos relacionados con la frustración y la desilusión; las cicatrices de agresiones sexuales, abortos, nacimientos y embarazos difíciles; el no sentirse querido o amado; trastornos digestivos; y una lucha acerca de recibir placer, intimidad, poder y dinero. Ella afirma que sacro es el núcleo de las emociones y la programación mental que más parecen minar la salud y el bienestar de las personas. A menudo un dolor en la parte baja de la espalda puede tener que ver con la supresión de alguna o varias emociones conectadas con este chakra [1].

Eileen explica que muchas tradiciones espirituales, especialmente en el Este, tienen un fuerte reverencia por esta parte del cuerpo y el poder que contiene. El área justo debajo del ombligo a menudo se considera el asiento de la consciencia. Es literalmente el lugar desde el que creamos vida: el vientre. Pero esto es algo que se ha perdido en nuestra cultura, ya que en occidente este centro energético ha sido muy suprimido, en parte por el efecto de la religión. Muchas personas tenemos la creencia subconsciente de que somos pecadores culpables que han caído de la gracia, fundamentalmente defectuosos. Como resultado, a pesar de que el sacro es el verdadero centro de poder creativo y de sabiduría interna, en las personas existe una tendencia cultural a disociarse e insensibilizarse de su área sacra. Tener un segundo chakra limpio nos abre el poder como creadores. Pero aquí ella advierte: “trabajar con esta energía es increíblemente potente. Pone en movimiento multitud de energías ocultas. Sé amable contigo mismo, y tómate tu tiempo para explorar esta parte de tu ser […] Nosotros somos parte de la Naturaleza, y cuando estás sintonizado con su flujo, esa es tu experiencia de vida. Como parte de la Naturaleza, tu eres perfecto, y decir cualquier otra cosa es simplemente mentira” [1].
La tendencia a aguantar la respiración está profundamente conectada con la tendencia a bloquearnos a nosotros mismos el recibir. Para remediarlo, Eileen propone respirar luz conscientemente [1]:
“Imagínate un fluido de luz dorada entrando a tus pulmones y alimentando a todo tu ser. Permítete bañar todo tu interior por la misma electricidad que nutre al sol y las estrellas. En la inhalación, deja que la respiración fluya alegremente hasta cada célula de tu cuerpo. Permítete ser uno con la delicia de recibir la bondad de la naturaleza y dejar que te energetice. Sé amable con tus células. ¡Tu no dirías nunca que tus células no sean merecedoras de los recursos que necesitan para funcionar correctamente!”
Lado derecho: culpa y vergüenza
Según Eileen, en el lado derecho del chakra sacro residen los bloqueos energéticos relacionados con las emociones de culpa y vergüenza, dos de las emociones más desagradables e inhabilitantes que podemos sentir -que a menudo operan de forma muy subconsciente- porque están muy íntimamente relacionadas con la cuestión de la indignidad. ¿Cuál es la diferencia entre las dos? Mientras que la culpa se puede entender como “He hecho algo mal”, la vergüenza es la voz que nos dice “Eres malo”. Ello hace que la vergüenza sea algo más fuerte y más dura de trabajar. En muchas ocasiones, estos emociones están relacionadas con experiencias traumáticas como abortos o agresiones sexuales, e incluso se pueden originar en el útero como es el caso de los niños que han nacido fuera del matrimonio o de las madres que sintieron vergüenza de quedarse embarazadas. Incluso puede tratarse que sean debidas a una influencia ancestral debido a generaciones de opresión y abuso de la mujer [1].
Además de la terapia de sonido u otras formas de trabajo energético, para deshacer estos patrones de influencias ancestrales Eileen sugiere usar la siguiente visualización sencilla y auto-guiada [1]:
“Primero, tómate un momento para respirar y enraizar tu energía. En cuánto te sientas centrado, cierra los ojos y visualiza tu segundo chakra como un orbe naranja brillante justo debajo de tu ombligo. Imagínatelo saludable, completo, vibrante y alineado su patrón original. Brillando fuerte, libre de ninguna culpa, reproche, juicio o supresión. Luego trae a la mente a tu madre y a tu padre, y su relación con su segundo chakra. Considera su relación con el dinero, la creatividad y el placer. Mantenlos en tu visión, y entonces mándales una luz naranja brillante, saludable y viva, para que brille bajo sus ombligos. Visualiza su chakra sacro saludable y completo, libre de toda represión y supresión. Imagínatelos libres de culpa y vergüenza. Después haz lo mismo con todos tus ancestros, los que conoces y también los que no conociste. Al principio puede que no sea fácil, pero sigue intentándolo. Si aparece todo tipo de porquería a medida que haces esto, está bien. Si resistes ahí y confías que te puedes mover a través de ella, esas olas llegarán a la cresta y luego se desvanecerán”.
Como todas la emociones, a pesar de lo mal que te puedan hacer sentir, la culpa y la vergüenza no son inherentemente malas: cuando se expresan de forma saludable, nos ayudan a regular nuestro propio comportamiento, y nos motivan a hacer cambios positivos cuando se da el caso. Debemos ser capaces de vivir la emoción: dejar que la ola de la emoción pase y se limpie a través de nosotros, quedarnos con la lección, y después seguir adelante. Lo que no queremos es evitar esas emociones o consentirlas en exceso. Para ayudarnos en ello Eileen nos propone lo siguiente [1]:
“A medida que avanzas en tu día a día, se consciente de cuando estás consintiendo la culpa y la vergüenza. Date cuenta de cuando estás yendo a esos sitios pesados. Utiliza tu mente para deslizar tu energía de vuelta al centro, y encuentra algo por lo que estar agradecido. Y como siempre, respira hacia el ombligo, céntrate y enraízate. Trae tu energía al centro a medida que vas corrigiendo tu inclinación. Sé consciente de que puedes mandar sobre tu luz y traerte al amor y la gratitud”.
Por otro lado, Eileen nos recuerda que a menudo la culpa y la ira dan lugar al juicio, y con él, al constructo del crítico interno, que es con diferencia el mayor ladrón de energía del segundo chakra. Sus investigaciones muestran que éste se ubica sobre el lado derecho del ombligo, y succiona casi de forma vampírica nuestras fuerzas creativas. En ocasiones, el crítico interno toma la forma de un perfeccionista que no nos deja disfrutar de nada. El crítico interno alimenta las ruedas giratorias de la mente ocupada y el cuerpo ocupado que se encuentran al lado de la cadera derecha [1].
Para aplacar la voz del crítico interno, una forma sencilla es crear lo que Eileen llama una nota a ti mismo: imagina que hiciste algo que te hace sentir terrible, y tu mente no para de repetir la voz de no debería haber hecho esto. Entonces es cuando te creas una nota a ti mismo que dice algo así: Ok, yo del futuro, hago una nota mental de que la próxima vez que me enfrente a una situación similar, haré todo lo posible para recordar hacerlo de esta otra manera. Ello te ayuda a aceptar lo que pasó como una experiencia de aprendizaje, a perdonarte a ti mismo y a salir adelante. Y si el crítico interno vuelve otra vez le dices «no, no, ya he tomado nota» y sigues adelante.
Lado izquierdo: frustración y desilusión
Los hallazgos de Eileen McKusick muestran que los bloqueos energéticos en el lado izquierdo del chakra sacro estan relacionados con la frustración y la desilusión -en particular, frustración sobre necesidades no satisfechas y deseos no cumplidos. Ambas emociones a menudo son el resultado de sentirse desconectado de nuestro poder de formas que no podemos entender porque están profundamente enterradas en nuestro sistema. Cuando la fuerza vital ha sido negada, y el poder creativo se ha dejado de expresar, el resultado suelen ser la frustración y la desilusión [1].
En esta área ella encuentra un bloqueo muy común, un viejo patrón de aislamiento y interiorización proveniente de la niñez. Un niño puede llegar a la conclusión de que no está recibiendo amor de mamá o papá porque no es lo bastante bueno. Eso desencadena una desilusión silenciosa y una disminución de su energía a lo largo del tiempo. La presencia de este bloqueo nos invita a extender compasión a nuestro yo más joven, y a enviar sanación a cualquier herida que se formara como resultado de esas situaciones en las que nos sentimos negligidos, rechazados, o se nos negó amor. Lo más fácil es reprochar, pero son el perdón, la comprensión y la compasión lo que en última instancia nos curará.
Otro patrón que ha observado en muchas personas en este área es lo que ella llama postura de víctima. En este bloqueo energético interno estamos frustrados por no ser escuchados, por no tener nuestras necesidades cubiertas, y por sentirnos como una víctima impotente, en las manos de algún dictador o perpetrador que existe en nuestras vidas. El truco para superarlo consiste en no apegarse a estos patrones e historias. En lugar de ello, hay que dar un paso afuera, hacia un nuevo patrón, una nueva historia. Cuando tu eres consciente del problema, puedes usar tu mente conscientemente para devolver el flujo de tu energía interna de vuelta al canal central, ponerte en pié, y tomarte un momento para instalarte en esta experiencia interna más balanceada. Desde esta nueva perspectiva, al reconsiderar la situación, probablemente verás una aproximación que no habías considerado previamente, la cual te permitirá salir de esa dinámica de víctima/perpetrador [1].
El camino placentero a la buena salud
En conexión con estos bloqueos, Eileen afirma que la culpa, la vergüenza y la auto-negación no son un camino sostenible hacia la buena salud. Ella avoca por lo que llama hedonismo moderado como una forma de disfrutar placeres sin sacrificar ni tu salud ni tus niveles de energía. El hedonismo moderado en su esencia dice que somos realmente capaces de disfrutar placeres de una forma saludable cuando nos hemos liberado de nuestras compulsiones hacia ellos. Este es el trabajo que se debe hacer aquí. En cualquier ocasión que persigamos algo con compulsión, conviene tratar las emociones que están debajo del antojo. El cambio empieza con auto-conciencia. Nosotros, como humanos, necesitamos confiar en nuestros propios sentidos internos para que nos digan lo que debemos hacer, y esto es un proceso. Si persistes, reconoces el susurro sutil de que cuando, por ejemplo, tu lengua deja de disfrutar lo que estás comiendo, eso significa que ya estás lleno. Según Eileen, “cuanto más aprendas a respirar y enraizarte, a pasar tiempo en tu eje central, a prestar atención al momento presente, más podrás oír los susurros” [1].
Referencias
[1] Eileen Day McKusick, “Electric body, electric health: using the electromagnetism within and around you to rewire, recharge and raise your voltage”, Ed. Essentials, 2021.