Eileen McKusick considera que el plexo solar, ubicado justo encima del ombligo, es nuestro sol radiante interno. Sabemos que resuena con la frecuencia del color amarillo. Es un centro energético vital repleto de información, que gestiona un gran número de órganos internos: en el lado derecho tenemos el hígado, la vesícula biliar, y el riñón y la supra-renal derechos; y en el lado izquierdo, tenemos el bazo, el páncreas, el estómago, y el riñón y la supra-renal izquierdos. En este centro se almacenan las emociones de impotencia e ira, así com auto-estima, poder personal, y las energías de nuestras madres y padres [1].
Si bien es cierto que a menudo se ubica el llamado segundo cerebro en la barriga, ella cree que podría incluso tratarse del cerebro primario. Al fortalecer este centro energético y aprender a operar desde nuestro núcleo, se consigue una enorme cantidad de claridad, disciplina, foco, determinación y poder personal. Ello nos permite marcar objetivos y conseguirlos. Pero cuando la energía está desperdigada a los lados del plexo solar, nuestro poder personal se debilita [1].
El lado izquierdo alberga el desequilibrio originado por la impotencia, la relación de una persona con su madre y la habilidad para nutrirse y cuidarse a uno mismo. En el lado derecho hallamos el desequilibrio relacionado con la ira así como las relaciones con nuestro padre. Esto encaja con la interpretación de muchas tradiciones orientales que conasideran que la ira se almacena en el hígado. Eileen ha llegado a la conclusión de que el hígado puede considerarse el asiento de la consciencia, ya que supervisa la respiración, la circulación, la digestión, y la eliminación [1].

Tu sol radiante interno
Muchas personas opinan que nuestra conciencia está ubicada en el corazón. Sin embargo Eileen afirma que, cuanto más trabaja con la energía, más se siente identificada con su plexo solar. Ella opina que el plexo solar, como lugar donde descansar tu conciencia, es mucho más tranquilo y radiante que el corazón. Según su experiencia, cuando estamos anclados en nuestro núcleo, se produce una especie de suspensión, como el sol que está suspendido en el cielo y gira sobre si mismo expandiendo su luz. Cuánto más te asocias con tu propio sol interno, más te alineas con el flujo de tu órbita natural. Tu fuego digestivo es más fuerte. Tu mente está más clara. Y tu intención es fuerte. Entonces, este poder puede dar soporte y elevarse al corazón. En cambio, tratar de vivir desde el corazón cuando no se tienes soporte desde abajo no es energéticamente eficiente. Eileen nos propone el siguiente ejercicio [1]:
“Tómate un momento para sintonizar con la frecuencia de la luminiscencia dorada en tu interior. A medida que te acercas más al centro de tu ser, siente tu propia radiación interior expandiéndose en todas direcciones. Reclama tu poder y vitalidad. Usa tu intención para alimentar tu horno interno, avivándolo bien caliente. Dite a ti mismo que vas a canalizar esta energía en una acción efectiva. ¿A dónde quiere ir esta energía? ¿Cómo se quiere expresar a si misma?”
Lado derecho: padre, ira, hígado y vesícula biliar, riñón y supra-renal derechos
Los hallazgos de esta investigadora indican que el lado derecho del plexo solar mantiene información relacionada con nuestro padre y nuestra relación con él, información ancestral de nuestro linaje paterno, así como las emociones de ira y reproche. Idealmente, la energía del padre es empoderadora y estabilizadora. Pero si por alguna razón nuestro padre sufrió algún trauma, si su energía era inestable, esa influencia puede debilitar tanto nuestro cuerpo físico como también la vibración del plexo solar. Según Eileen, la falta de soporte del padre parece afectar particularmente a la vesícula biliar [1].
Sabemos que la ira se almacena en el hígado. Esta es una emoción muy fuerte, que suele dar muchos problemas cuando no se exterioriza. Las personas se vuelven insensibles a esta emoción porque no saben cómo expresarla. Suprimir la ira significa suprimir el fuego, es decir nuestra vitalidad. Cada uno debe descubrir de qué forma se siente mejor liberando su ira. Eileen propone la afirmación siguiente [1]:
“Me doy permiso a mi mismo para descubrir cómo expresar mi ira de forma adecuada”.
El cometido de la ira debería ser movernos hacia una acción constructiva. Pero la ira estancada causa problemas en nuestro hígado y en todo el sistema digestivo. Cuando tenemos bloqueos a los lados del plexo solar, puede ser que estemos yendo y viniendo entre la ira y la impotencia. En lugar de eso, queremos usar esa ira para impulsarnos de vuelta al centro y retomar la acción desde allí.
Lado izquierdo: madre, impotencia, bazo y páncreas, riñón y supra-renal izquierdos
En cambio, el desequilibrio emocional que Eileen ha encontrado a la izquierda del plexo solar es la impotencia. Es la sensación que se crea cuando en un momento dado sentimos que no tenemos los recursos internos y externos para llevar a cabo nuestras acciones deseadas. Las personas cuya voluntad ha sido sobrepasada por otras personas, o cuyos padres suprimieron sus espíritus, suelen ir por la vida dejándose pisotear y permitiendo que otras personas les impriman su voluntad. Esto puede tener una componente heredada especialmente en las mujeres, ya que históricamente han tenido su voluntad dominada por los hombres. Esto crea sentimientos de debilidad e impotencia, así como la incapacidad para gestionar y digerir experiencias. Este bloqueo puede llevarse arrastrando en nuestro linaje materno durante generaciones, pero Eileen está convencida de que se puede re-programar [1]:
“Incluso mientras estás leyendo estas líneas, puedes usar tu mente de forma consciente para traer tu energía de vuelta: Todos los momentos en los que has cedido tu poder, todas las veces que viste a tu madre ceder el poder. Refrénalos, reclámalos, poséelos, irrádialos. Llora si lo necesitas, y luego continúa reclamando tu energía un poco más.”
En el lado izquierdo Eileen también ha encontrado lo que ella denomina la zona de la madre, el registro de la energía de nuestra madre, así como nuestra relación con ella hasta el momento de la concepción. Nuestra madre puede haber vivido estresada subiendonos prácticamente sola, o haber sufrido depresión post-parto, y esa energía produce una interferencia en la capa externa del biocampo del niño que impacta en todo su ser. Eso no significa que debamos darle a nuestra madre una culpa que no se merece: aquí nuestro trabajo es perdonar a nuestra madre, por lo que sea que en nuestra niñez que pudimos de recibir de ella. Eileen afirma lo siguiente [1]:
“Una de las mayores cosas que aprendido de este trabajo es que el único sentimiento que es lógico, razonable, y apropiado para extenderlo a cualquiera es la compasión, lo primero y ante todo hacia uno mismo, y después irradiándola desde ahí hacia afuera.”
Dejar a un lado el juicio y adentrarse en la compasión resulta un alivio. En lugar de arrojar juicios o sentirnos víctimas de la incoherencia de los demás, necesitamos irradiar bendiciones de compasión hacia ellos [1].
Poner límites: buenas vallas hacen buenos vecinos
Eileen ha observado que la manifestación más común del desequilibrio de impotencia del lado izquierdo son límites débiles y un patrón de que se aprovechen de uno. Cuando estamos dando demasiado de nosotros mismos, entregando nuestra energía sin unos límites claros para auto-protegernos, a menudo se observa una grieta en esta área del biocampo por donde se escapa nuestra energía. Las cuestiones de límites a veces también están conectadas con el chakra corazón, donde se ubica el desequilibrio asociado a un exceso de cuidado de otros y a anteponer las necesidades de otros a las nuestras propias. Y también con el chakra del cuello, que tiene que ver con nuestra habilidad de expresar nuestras propias necesidades y deseos [1]. Cuando resulte necesario, debemos ser capaces de decir no sin sentirnos culpables.
Para sanar cuestiones de límites, Eileen sugiere focalizarnos en reforzar nuestro canal central, en lugar del propio límite exterior. A nivel energético, el canal central coincide con el límite exterior del biocampo, porque la energía del canal central fluye de forma toroidal de la cabeza a los pies y hacia el perímetro exterior del biocampo. Eso significa que, cuanto más estemos alineados con nuestro eje central, más fuerte se vuelve el borde exterior de nuestro biocampo [1].
Reseteando las supra-renales
Otro de los hallazgos de Eileen es el campo energético adrenal, que se extendiende hasta 1m hacia el extremo del cuerpo. A pesar de ser minúsculas, las supra-renales liberan una gran cantidad de energía. Su funcionamiento es muy importante para la digestión y para la salud del plexo solar en su conjunto [1].
La supra-renal derecha ella ha encontrado que está conectada con el estrés interpersonal y social. Si tu jefe es un cretino o si discutes con tu esposa, tu cuerpo físico puede no estar amenazado, pero el estrés emocional activará la supra-renal derecha. Incluso la arrogancia puede activarla. Cuando está desequilibrada, esta glándula siente que tiene que trabajar todo el tiempo tan sólo para mantener el sistema funcionando. En cambio ha observado que la supra-renal izquierda se activa cuando estamos bajo “amenaza” física. La “amenaza” a nuestra seguridad física puede ser actual o de hace años. La historia del ritmo supra-renal se mantiene en el ritmo supra-renal actual, y recibe la información de cualquier cosa que haya pasado nunca, hasta que consigamos resetearla. Por ejemplo si fuimos víctimas de abusos físicos o incluso verbales cuando éramos jóvenes, nuestra supra-renal izquierda irá a toda máquina. Si tenemos el mal hábito de atacarnos emocionalmente a nosotros mismos -o incluso dañarnos físicamente trabajando muy duro, no cuidándonos o no descansando lo suficiente- eso también puede crear una percepción de amenaza física en el sistema [1].
Unas supra-renales bloqueadas en la posición de encendido pueden desencadenar una amplia variedad de síntomas, incluyendo sueño superficial, alta reactividad al estrés, mal genio, baja tiroides, y una digestión estropeada. En nuestra sociedad existe una presión social enorme para estar activos todo el tiempo, y ello destruye las supra-renales. Lo que les hacemos a nuestros niños cuando los privamos del juego y del descanso y tiempo libre no es nada saludable. La solución que nos propone Eileen en este caso es muy antigua [1]:
“Más allá del sonido y de un descanso adecuado, una de las mejores formas de sanar las supra-renales -y el plexo solar en su conjunto- es jugar. Nos tenemos que dar permiso para no ser tan orientados a objetivos y pasarlo bien de vez en cuando. Una de las principales razones por las que queremos estar saludables, tener más dinero y éxito, es para ser libres, y ser libre es disfrutar más. A través de esta actitud de juego, alcanzamos un mayor nivel de gratitud, alegría y conexión con los demás y con toda la vida, lo cual nos sube hacia la energía del corazón.”
Referencias
[1] Eileen Day McKusick, “Electric body, electric health: using the electromagnetism within and around you to rewire, recharge and raise your voltage”, Ed. Essentials, 2021.