"La respiración es la base de la energía. La energía vital que nos rodea y que se halla presente en el universo está siempre disponible para nosotros en la forma de la respiración. La energía vital no escasea; de todos los recursos naturales es la que más abunda. De manera que siempre tenemos a nuestra disposición el poder para transformar nuestras vidas y nuestro mundo. La clave para esa transformación es simplemente exhalar y permitir que la energía vital penetre completamente en nuestro ser. Tal como dice Mary [Burmeister]: «En cada respiración, soy siempre nueva»" [1].

"La respiración es el instrumento más simple y más perfecto de todos los que disponemos. Se puede utilizar en cualquier momento para aumentar y equilibrar la energía vital, con el fin de entrar en el reino del que fluyen la armonía y la sanación (...) Tan sólo necesitamos exhalar profundamente y dejar que nuestra nueva inspiración penetre de forma natural. Con cada exhalación, liberamos tensiones acumuladas, tensión fisica y miedo. La exhalación profunda nos vacía para que podamos recibir completamente la siguiente inhalación de la energía vital. (...) Mediante la respiración —la esencia purificada de la vida-— nos revitalizamos y nos renovamos" [1].

Treinta y seis respiraciones conscientes

Podemos utilizar este ejercicio para empezar el día, o cuando queramos relajarnos y reequilibrarnos. A continuación describimos el proceso tal como se propone en la referencia [1].

autoabrazo

 * El objetivo del ejercicio es realizar treinta y seis exhalaciones e inhalaciones conscientes, sin interrupciones, mientras te autoabrazas. Si al principio no te resulta posible, puedes distribuirlas en cuatro grupos de nueve cada uno, y hacer los grupos que puedas.

* Siéntate en una silla, tan relajado como puedas, con la espalda recta.

* Abrázate a ti mismo poniendo las manos bajo las axilas, con los pulgares situados delante del tórax, y los otros dedos llegando tan atrás como sea posible (mediante esta postura conectamos las dos cerraduras energéticas de seguridad 26, que regulan la energía más sutil del cuerpo).

* Deja caer la espalda. Libera cualquier tensión corporal, en la medida que te sea posible. Si en ese momento no puedes, tan sólo siéntate de forma cómoda. Sin esfuerzo, simplemente siendo.

* Inclina muy levemente la cabeza hacia delante, de manera que no notes su peso,

* Cierra los ojos y dirije la atención hacia tu interior.

* Exhala sin ningún esfuerzo. Observa cómo sale el aire de tu cuerpo. Al hacerlo, el tronco desciende un poco. No intentes controlar la respiración.

* Al exhalar, puedes liberarte de todo lo que en este momento no sea importante para ti.

* Inhala intentando percibir cómo entra en tu interior el aliento vital purificado con toda su intensidad. Recíbelo como un regalo.

* La inhalació también sucede sin esfuerzos, desde la postura de un observador. Al hacerlo, el tronco se vuelve a levantar.

* Si te vienen a la cabeza pensamientos molestos, vuelve a fijar tu atención en la respiración. Recuerda que la energía sigue al pensamiento. Si observas tus pensamientos, también les das fuerza. En cambio, si dirijes tu atención hacia la respiración, tu fuerza se centra en el ahora, ya que la respiración siempre ocurre en el momento presente. Entonces puedes dejar que ocurra lo que ES».

Referencias

[1] Waltraud Riegger-Krause, «Jin Shin Jyutsu: El arte de la autosanación por la imposición de manos», Ed. El Serbal, 2a Ed., 2016.