Los Flujos de la Trinidad

Según el Jin Shin Jyutsu, la energía del cuerpo está organizada en profundidades [1]. En la denominada sexta profundidad se forma el campo energético individual a partir de la luz espiritual del individuo, la cual nos vincula con la gran fuente vital. De ahí surgen los flujos de energía invisible que recorren nuestro cuerpo: El Flujo Central Principal (conocido en otras tradiciones como Canal Central), los Flujos Supervisores (canales laterales) y los Flujos Mediadores Diagonales. El Jin Shin Jyutsu sostiene que el campo energético del Canal Principal es como un óvalo de energía que fluye por el centro del cuerpo: desciende por la parte delantera favoreciendo la exhalación, y ascende por la parte posterior ayudando a inhalar [1]. 

Propiedades y usos del Flujo Central Principal

- Equilibrar el Canal Central nos vuelve a situar en nuestro centro, tanto emocional y mental como corporalmente. Es de ayuda en todas las situaciones de la vida, pero especialmente en caso de estados de ánimo depresivos. 

- El Canal Central puede equilibrarse en cualquier momento del día. Nos provee de energía y nos proporciona la fuerza necesaria proveniente de la fuente universal. Por las mañanas, justo después de levantarse, nos ayuda a despertarnos, a estar centrados y bien orientados durante el día, y a armonizar especialmente bien la evacuación. Por las noches nos ayuda a relajarnos y a desconectar.

- Equilibrando el Flujo Central Principal se armoniza el sistema endocrino en su conjunto, es decir, todas las glándulas de secreción interna. Las glándulas endocrinas regulan las funciones corporales y establecen un vínculo con el cuerpo energético a través de los chakras.

Equilibrando el Flujo Central Principal

"Túmbate de forma cómoda sobre una esterilla, un sofá, o en la cama por ejemplo antes de levantarte o al acostarte. Si es necesario, utiliza algún cojín bajo el brazo. Concéntrate en tu interior. En cada paso, espera hasta que notes el flujo de la energía en los dedos antes de pasar al siguiente paso. Si no sientes nada, no te preocupes, pero mantén la postura entre tres y cinco minutos.

Paso 1: Sitúa la mano derecha sobre la cabeza; esta mano no se moverá hasta el penúltimo paso. Y pon los dedos de la mano izquierda en medio de la frente, entre las cejas. Así equilibramos el sexto chakra (tercer ojo).

"Esta postura anima la vitalidad mental y previene la senilidad. Ayuda a pensar con claridad y aumenta la capacidad mnemónica. Con esta postura se armonizan el tálamo, la epífisis y la hipófisis" [1].

Paso 2: Mueve los dedos de la mano izquierda sobre la punta dela nariz.

"Este paso armoniza los órganos reproductivos y la energía de la superficie del cuerpo" [1].

Paso 3: Pon los dedos de la mano izquierda sobre el extremo superior del esternón. De esta forma equilibramos el quinto chakra.

"Así se alcanza la tiroides, que regula el metabolismo, y la paratiroides, que armoniza el nivel de calcio en sangre" [1].

Paso 4: Mueve la mano izquierda al medio del esternón. Así equilibramos el cuarto chakra (corazón).

"Con este paso fortaleceremos la respiración y los pulmones. Al mismo tiempo, alcanzamos la glándula del timo, que desempeña un papel esencial en nuestro sistema inmunológico. Es este punto el que nos permite expresar el amor puro" [1].

Paso 5: Ahora pon la mano izquierda en el extremo inferior del esternón, justo encima del plexo solar.

"Con esta postura armonizamos la energía del bazo. El bazo representa la puerta que recibe el éter solar, de capital importancia para el conjunto de nuestro sistema nervioso. Este lugar es un verdadero centro de fuerza que nos proporciona la energía vital que necesitamos. Asimismo alcanzamos las glándulas suprarrenales, que regulan la adrenalina, la hormona del estrés, y ejercen su efecto sobre muestro sistema cardiovascular. Amén de los órganos del vientre, también influye sobre el proceso digestivo" [1].

Paso 6: Mueve la mano izquierda hasta la parte superior del hueso del pubis.

"Ahí es donde se armoniza toda la energía que desciende. Esta postura regula los órganos reproductores y refuerza la estabilidad psíquica. También da fuerza a la columna vertebral" [1].

Paso 7: Mantén la mano izquierda en el pubis, y mueve la mano derecha de la cabeza al coxis. Puedes utilizar la palma o el dorso de la mano.

"Esta última posición armoniza de la cabeza a los pies y de los pies a la cabeza. Ayuda en todos los proyectos con las piernas, y se emplea sobre todo para calentar los pies y para que proporcionen un buen sostén. Dicha postura también favorece la energía reproductiva" [1]. 

Referencias

[1] Waltraud Riegger-Krause, «Jin Shin Jyutsu: El arte de la autosanación por la imposición de manos», Ed. El Serbal, 2a Ed., 2016.