La respiración de fuego es una forma de respiración rítmica única del kundalini yoga que crea energía [1]. Se trata de una respiración diafragmática rápida y poderosa, un tónico excelente para cualquier momento en que tu energía empiece a flaquear. A veces la respiración de fuego puede causar una leve transpiración de la frente. Los yoguis creen que esto se debe al tapa, o energía psíquica. La respiración de fuego puede causar una ligera sensación de aturdimiento, pero no crea hiperventilación. Los estudios han demostrado que la respiración de fuego en realidad incrementa el oxígeno en sangre, mientras que los niveles de dióxido de carbono de mantienen estables.
Para hacer la respiración de fuego:
- Inhala por la nariz llevando tu diafragma hacia abajo, en lugar de hacia arriba. Respira desde el diafragma, dejando tu pecho relajado. Enfoca tu energía mental en tu tercer chakra, o plexo solar, que es el asiento de tu poder personal.
- Haz inhalaciones rápidas y enérgicas, a un ritmo de más de una respiración por segundo.
- No hagas pausa entre inhalación y exhalación.
- Exhala con fuerza por la nariz.
- Continúa así durante 1 - 3 minutos.

Aunque se recomienda empezar practicándola de 1 a 3 minutos, algunas personas encuentran fácil hacer directamente los 10 minutos completos. Algunas sensaciones de hormigueo y aturdimiento son completamente normales, a medida que tu cuerpo se ajusta a la nueva estimulación de los nervios. Esta sensación se pasa rápido si te concentras en el punto del entrecejo. En algunas personas, este es el resultado de la liberación de toxinas durante la respiración. En ocasiones esta respiración les crea un mareo o vértigo inicial. Estos son signos de que no lo estás haciendo de forma correcta. Para, descansa, y luego empieza de nuevo.
- Siéntate recto y pon las manos juntas en posición de rezo en el centro del pecho. Los dedos apuntan hacia arriba y los pulgares presionan el esternón.
- Cierra los párpados 9/10 de su recorrido. Pon los ojos en blanco concentrándote en el punto del entrecejo.
- Realiza la respiración de fuego durante 3 minutos.
- Inhala por la nariz y aguanta 10 segundos. Relaja.
- Haz otra vez la respiración de fuego, por la nariz.
- Inhala por la nariz, aguanta 10 segundos, y relaja.
- Estate quieto y pon las manos sobre las rodillas, palmas hacia arriba, con la yema del dedo índice tocando el pulgar (gyan mudra). Observa el flujo natural de la respiración y la oleada constante de sensaciones, tanto internas como externas.
- Después de 3 minutos inhala profundamente, y exhala.
- Repite de tres a cinco veces esta combinación de 3 minutos de Respiración de Fuego con 3 minutos de conciencia de la respiración.
Los beneficios de la respiración de fuego son [1]:
- Aumenta tu resistencia física
- Aumenta tu resistencia al estrés
- Reduce los impulsos adictivos
- Se liberan toxinas por las membranas mucosas de los pulmones
- Mejora el equilibrio entre los sistemas nervioso simpático y parasimpático
- Estimula de los nervios esplécnicos, causando una mayor liberación de epinefrina y norepinefrina
Referencias
[1] Dharma Singh Khalsa MD y Cameron Stauth, “Meditation as Medicine. Activate the Power of Your Natural Healing Force”, Ed. Atria, 2009.